En ANMA trabajamos con un método estructurado de gestión emocional que parte de una idea sencilla: una misma situación puede vivirse de formas muy diferentes según cómo la interpretemos.
El trabajo consiste en observar determinados pensamientos, reacciones y patrones que aparecen ante situaciones cotidianas, comprender qué papel están desempeñando y explorar formas alternativas de interpretarlas con mayor claridad y coherencia.
No buscamos decirle a la persona cómo debe sentirse ni cambiar los hechos que han ocurrido. El objetivo es favorecer una reflexión más consciente sobre la forma en que afronta determinadas situaciones y las respuestas que se generan a partir de ellas.
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